Uno de los grandes temas de la sociedad alemana desde el final de la Segunda Guerra Mundial es el de la culpa y el perdón, y sobre estos dos asuntos es lo que trata la última novela de Bernhard Schlink, uno de los creadores germanos más alabados, pero llevado al terreno de otro de los grandes traumas de los alemanes; el terrorismo en los años setenta y ochenta a cargo de la Fracción del Ejército Rojo (Baader-Meinhof).
La acción de esta obra se desarrolla, como su título indica, en un fin de semana en el campo donde un grupo de amigos, todos mayores de cincuenta, se reúnen, tras tiempo sin verse, para celebrar la puesta en libertad, tras veinte años de cárcel y su pertinente solicitud de indulto, de un antiguo colega miembro de la del Ejército Rojo (Baader-Meinhof). Este reencuentro a sido organizado por la hermana del terrorista para prepararlo para su nueva vida en libertad.
Las diez personas reunidas en esa antigua casona, a las que se unirá más tarde y por sorpresa, el hijo del terrorista, son una suerte de estereotipos de, al menos, una parte de la sociedad alemana; hay un abogado, un periodista, una obispa, un joven revolucionario, una adolescente un tanto salida sexualmente y una escritora. A lo largo de tres días, estos personajes se verán confrontados con el olvido y el recuerdo, el odio, la amistad, la hipocresía y el perdón.
Aunque El fin de semana se lee con agilidad e interés, no deja de ser cierto también, al menos para quien esto firma, que los diálogos y las situaciones en las que se desarrolla todo parece un tanto forzado: después de una tensa discusión los protagonistas se pasan panecillos en el desayuno como si no hubiera pasado nada.
En un libro a ratos tan de tesis y contra tesis sin llegar, felizmente, a ninguna síntesis, hay momentos muy interesantes sobre la idea del por qué del terrorismo, cuando escribe; “Vivimos en un exilio…Puede que sea eso lo que provoca que surjan terroristas. Puede que sean personas que no soportan vivir en el exilio y quieran instaurar su sueño de una patria a base de bombas”. Igualmente interesante resulta la historia creada por la novelista presente en esa reunión cuando narra la muerte de un terrorista alemán al morir en el atentado del 11-S de 2001 contra las torres gemelas del World Trade Center en Nueva York.
Y acaso por lo tierno, y por la reivindicación que ello puede suponer del amor en la edad madura (nunca es tarde si la dicha es buena), el inicio de la relación que mantienen una de las dueñas de la casa y el periodista.
En todo caso, si un libro se lee bien, como es este, y provoca alguna idea interesante en el lector, y esta lo hace, bien merece la pena ser una obra recomendada.
Jota Eme
| Editorial: Anagrama Páginas: 232 Año: 2011 Traducción: Txaro Santoro |
























