Una de las constantes del saxofonista Víctor de Diego (Bilbao, 1964) es huir de los encasillamientos; y esto se aprecia en su nuevo disco: “Evolution” (Quadrant Records). Aunque la experiencia suaviza la curva evolutiva de los artistas, de Diego espera estar siempre avanzando; y su receta para no quedarse parado es “tocar música diferente con músicos diferentes”. Con su quinto trabajo, que ahora esta presentando en diversos conciertos, este saxofonista residente en Barcelona confirma que es uno de los más sólidos tenoristas españoles. Sin embargo, si h ay algo importante en la vida de este hombre son sus mujeres –su esposa y sus hijas- de las que dice que “sin ellas no sería lo que soy”.
¿Sigue evolucionando o cree que ya ha llegado a su madurez creativa?
Nunca se llega a la madurez creativa, además es como la felicidad, se alcanzan estados de felicidad pero no se puede estar feliz siempre. Espero estar siempre evolucionando, aunque es verdad que esa curva se suaviza y cuanta más experiencia adquieres a través del tiempo más “maduro” es tu discurso. Esa madurez consiste, quizá no tanto en saber lo que quieres sino en saber qué no quieres.
¿Los temas los ha compuesto para esta formación y este disco o son independientes de tiempo y lugar?
Efectivamente los temas están compuestos para este disco. Más que para estos músicos, que, en parte, también, están pensados para una formación de cuarteto típica jazzística, saxo, piano, contrabajo y batería, y, en el fondo, no son nada más que una excusa para crear una sonoridad de grupo que si creo tener bastante clara cuál es la que me gusta, y está basada no tanto en el concepto de composición de un tema sino en su desarrollo, es decir, la improvisación colectiva con una secuencia de acordes determinada, pero en la que la manera de tocar de todos y cada uno de los músicos es lo que realmente va a determinar cómo “suena “la música, y no el tema o canción.
¿Por qué se decidió a incluir “My litlle brown book” de Billy Strayhorn en el disco?
Tuve alguna duda en incluirlo o no, porque todos los temas son originales y pensé que quizá podía romper la línea de composiciones originales que prevalece en el disco, sin embargo hicimos un par de tomas de este y de otro tema de Monk “Pannonica”, y sencillamente me pareció que una de las tomas de “My litlle brown book” sonaba bonita. Además es una especie de homenaje a Strayhorn, que es uno de los compositores que más admiro, tiene unos temas preciosos! En mi primer disco “Speak low” ya toco un par de temas de él. También es un homenaje a John Coltrane que tocaba ese tema de una manera sublime para mí, y que es, por supuesto uno de los músicos que más admiro. También consideré que le daba un toque de frescura incluir una balada “standard” y que además fuese para cerrar el disco, una especie de colofón.
El álbum se abre con “Korrika”. ¿Es un homenaje a la Korrika vasca o una forma de decir: el que se para se muere?
Pues la verdad es que no se refiere a ninguna de las dos cosas. Cuando me puse a componer los temas para el disco tuve, como siempre, altibajos en cuanto a idistritojazz_entrevistas_minino_garaynspiración y hubo algún momento en el que sentí que no daría tiempo para poder rodarlo en ensayos antes del día de la grabación, y aunque el tema no fue parido así, corriendo, sí que expresa esa sensación de ir corriendo para llegar a tiempo. En cualquier caso, ya que lo mencionas, el que quiera puede relacionarlo con la “Korrika” vasca que es una iniciativa que comparto absolutamente en cuanto a su labor en favor del euskera.
“Naroa” es una hermosa balada en la que toca el saxo soprano. ¿En quien se ha inspirado y a quien está dedicada?
Hay que puntualizar que cuando compongo generalmente no lo hago inspirado en personas, lugares o situaciones, es después de acabar el tema, a la hora de poner un título, cosa que me resulta muy difícil, cuando, digamos, se lo dedico a alguien o a algún lugar o situación. En este caso “Naroa” está dedicado a mi preciosa hija que ahora tiene un añito y 4 meses. Lo mismo ocurrió con el disco “Amaia” dedicado a mi guapísima hija mayor, el tema “Magrela” del disco “Oraindik ametsetan” dedicado a mi mujer…sin ellas no sería lo que soy.
“Haurtzaindegian” y “Quickin” tiene un importante componente groove. ¿Qué le atrae de este tipo de sonido?
Es un lenguaje con el que me identifico mucho. Casi todos los grandes músicos jóvenes de hoy en día incluyen este elemento de una u otra manera en su música. Me gustan muchos tipos de expresión a través de la música, es decir, me gusta tocar a tiempo, “freely”, temas rápidos, lentos, swing, groove, latinos, amalgamas, etc. Todo eso contribuye a que la música sea más divertida para el oyente y para el intérprete. Además siempre he querido huir de encasillamientos y ser capaz de tocar en cuantos más y más variados contextos, mejor, entre otras cosas porque así tendrás más trabajo…en serio, sencillamente me lo paso mejor.
¿Necesitaron muchos ensayos para grabar el disco o ya se lo sabían?
Pues he de decir que, de entrada, fue complicado encontrar días con tranquilidad para ensayar, porque todos estamos muy ocupados. De todas formas conseguimos establecer un calendario de ensayos desde finales del verano pasado hasta finales de enero que es cuando grabamos el disco, suficiente para que los temas suenen con un mínimo rodaje. El disco hubiera sonado bien igualmente con un par de ensayos, pero es evidente que un grupo suena más compacto cuanto más se toque juntos.
De su anterior grupo no queda ningún miembro y el cambio ha sido total. ¿Necesitaba ese giro radical a su carrera? ¿Por qué los eligió?
Siempre ha ocurrido eso en mis discos, no es algo predeterminado, ocurre de una manera natural, es decir, después de todo el proceso de ensayar, grabar, hacer las correspondientes giras y bolos, la música, o sea los temas y también los músicos, se han de renovar, sería aburridísimo tocar siempre los mismos temas con los mismos músicos. Como decía antes, para evolucionar necesito tocar música diferente con músicos diferentes.
Su primer disco llevaba un título en inglés, los tres siguientes en euskera y este último de nuevo en inglés. ¿Cierra alguna suerte de círculo este trabajo o lo abre?
No son más que títulos, aunque es cierto que los títulos en euskera son en parte una reivindicación en favor del euskera, lengua minoritaria en el mundo necesitada de apoyos y no de trabas. De esta forma siento que aporto mi pequeño granito de arena.
¿Qué queda del Víctor de Diego de “Speak Low”?
Pues queda todo, mi lenguaje como decía antes es fruto de un proceso o evolución iniciada antes incluso de aquel “Speak low” de 1993. Obviamente toco bastante mejor y mi lenguaje es más maduro pero está sustentado en todo un proceso iniciado de chaval cuando empecé a escuchar la música que me influenció definitivamente y para siempre. Esa música la escuchaba con mis amigos durante tardes y noches enteras, Miles, Coltrane, Debussy, Bill Evans, Sonny Rollins, Joe Henderson, Strawinsky…
Muchos saxofonistas están utilizando la electrónica en su instrumento. ¿Le interesa esta línea de trabajo?
No es una cuestión de que sea electrónica o no, sino de que sea música honesta y hecha con el corazón, o que atienda a otros intereses menos nobles. En ese sentido estoy abierto a cualquier manifestación musical. Lo que pasa con cualquier elemento innovador que se añada a la música es que a veces ocurre de una manera demasiado banal, es decir, se incorporan instrumentos folklóricos o electrónicos porque eso va a aportar modernidad o creatividad sin un proceso de empaste sonoro y de lenguaje más elaborado. En cualquier caso las normas están para transgredirlas y está bien experimentar para luego poder decidir que es interesante y qué no.
He leído por algún sitio que lo consideran “músico barcelonés”. ¿Está de acuerdo con esta calificación?
En cierto modo es lógico. Aunque me considero más bilbaíno que el rabo de una txapela y llevaba varios años tocando en Bilbao, el irme a Barcelona a vivir y haber tenido la oportunidad de poder tocar con grandes músicos supuso un salto cualitativo y cuantitativo importante y fue entonces donde empecé a crecer realmente como músico.
Quinto disco en su carrera. Tal y como está el panorama se considera un privilegiado por poder seguir grabando.
Bueno, en realidad, meterse en el lío de sacar un disco no es tan complicado, sólo necesitas que a una discográfica le guste tu grupo y después negociar las condiciones. Es cierto que el panorama no pinta muy bien. Proporcionalmente el público que consume y que le gusta este tipo de música sigue siendo muy minoritario, pero ocurre parecido con grandes artistas que no son famosos ni venden cuadros, discos o películas como otros pero tienen talento y han de estar en el mercado aunque sea con una cuota más baja.
Con todo esto de la piratería. ¿Merece la pena el esfuerzo de seguir grabando discos?
En realidad, al menos en mi caso, no me afecta demasiado, el objetivo principal a la hora de grabar un disco no es vender el mayor número posible de copias, obviamente cuanto más se venda mejor, pero como digo es más un motivo promocional y de poder ofrecer al público, aunque sea minoritario, mi trabajo.
José Manuel Pérez Rey




























Víctor, gracias por tu increíble música y por tu humor único. Eres un tío cada día más feliz; y se te nota. Por eso tu sonido está lleno de pasión y sigues siendo un auténtico sarraceeeenooooooo…